14062013

La Ley de Servicios Profesionales perjudicará, sobre todo, a los jóvenes arquitectos

CATEGORÍA » Profesión
En palabras del arquitecto Ricardo Aroca:

“Para los jóvenes que empiezan esto puede ser totalmente trágico, porque ellos empiezan por proyectitos pequeños, cosas en las que es necesaria la intervención del arquitecto, entonces en esos proyectitos es muy fácil que alguien se 
ofrezca a ejercer simplemente la firma sin mayor interés y cobrando menos porque lo que hacen es firmar un croquis que le dan, entonces la quiebra de expectativas de los jóvenes, si se produce una cosa de estas, (hablando de la LSP) van a ser verdaderamente brutales, una especie de estafa a toda una generación”


Como sabéis el objetivo de la Ley de Servicios Profesionales, a falta de conocer su articulado definitivo pretende eliminar la exclusividad de la que gozan actualmente los arquitectos para redactar proyectos de edificación. Tirando por tierra la Ley de Ordenación de Edificación (LOE), que definía las parcelas que debe asumir cada especialista. El cambio hará que, además de los arquitectos, cualquier otro profesional con formación en edificación esté habilitado para redactar y firmar, por ejemplo, proyectos residenciales, escolares o sanitarios. Sería el caso de los Ingenieros de Caminos o Industriales, por ejemplo, que ya realizan parte de estos proyectos (estructuras, instalaciones…) y pueden proyectar la construcción de determinados edificios, como naves industriales o talleres.
Como dice Ricardo, los arquitectos que empiezan lo hacen a través de pequeños encargos, micro-proyectos, rehabilitaciones, viviendas unifamiliares,…  Es probablemente en este campo donde la Ley de Servicios Profesionales puede causar mayores estragos, permitiendo la proliferación este “intrusismo” laboral legalizado.

Probablemente las compañías aseguradoras ya se encargarán de que sea un arquitecto el agente que ejerza de proyectista a la hora de firmar la obra de un museo, un colegio, una biblioteca, o un hospital, pero en el caso de estos proyectos, de menor escala, menor dificultad a priori y menor inversión, serán a por los que se lancen los ingenieros de caminos e industriales con mayor asiduidad, ya que estarán habilitados por la nueva ley, ocupando así un mercado, que ya de por sí está debilitado y moribundo.


La LSP será un desastre, sobre todo para los arquitectos jóvenes, ya que además será en esta nueva generación donde los ingenieros empiecen a proyectar lo que antes era reserva exclusiva de los arquitectos. Probablemente, los ingenieros que llevan en activo veinte o treinta años no se planteen abrir a estas alturas esta vía profesional (construir viviendas…) pero sin embargo a los  nuevos ingenieros, al darle esa opción y ampliar su campo de competencias, es bastante más probable que se lancen por esta vía,  aumentando por lo tanto la competencia en esta franja de edad, que además es la más afectada por el desempleo, llegando al 70% en la franja 25-30 años para arquitectos recién licenciados

Más profesionales para el mismo pastel, pastel que ya no da ni para comer…, y a perro flaco todo se le vuelven pulgas.

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Por Carlos Moreno.

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