14102013

Entrevista a un arquitecto expatriado: Carolina (Suiza)

"La figura del arquitecto que asume la responsabilidad de todas las partes de un proyecto, tal y como conocemos en España, es un modelo en extinción."Hoy arquiPARADOS entrevistamos a Carolina, arquitecta española que lleva cuatro años trabajando en Suiza. Os dejamos la entrevista que le hicimos, esperemos que os guste y os sirva como experiencia para los que estáis pensando en emigrar a este país.
Hola Carolina, en primer lugar tenemos entendido que estuviste trabajando primero en Suecia y actualmente estás en Suiza.  ¿Qué situación te hizo tomar la decisión de dar el salto y salir de España? 
Después de hacer un año de Erasmus en Alemania seguido de seis meses de prácticas me había quedado con el gusanillo de volver a salir fuera.

Por otro lado tengo doble nacionalidad española y sueca, el sueco lo hablo bastante bien y ya había visitado Suecia con anterioridad por motivos familiares. Me apetecía pasar un periodo allí por para conocer mejor una parte de mis raíces y de paso aprovechar mi estancia como “viaje de estudios”. Coincidió que al terminar la carrera se empezase a notar la crisis y eso me dio el último empujón para marcharme. 

Y ¿qué motivó tu cambio de destino a Suiza?
Tras un año, la crisis se empezó a notar también en Suecia y algunos encargos se quedaron paralizados; la empresa donde trabajaba me comunicó que debían prescindir de mí. Durante ese tiempo había observado que en Suecia el rol del arquitecto es muy limitado; no se espera de nosotros que aportemos soluciones constructivas o estructurales. Todo queda en hacer proyectos (muy) básicos o dedicarse al interiorismo (al menos ahí aprendí algo). Esta impresión fue corroborada por otros arquitectos extranjeros que conocí allí, de modo que me planteé si merecía la pena quedarme allí buscando. La casualidad quiso que una arquitecta alemana me pusiera en contacto con una arquitecta sueca que vivía en Suiza; ella me dio mucha información sobre el mercado laboral y se mostró dispuesta desde el principio a ayudarme, hasta el punto que me ofreció compartir piso con ella por algunos meses (sin conocerme en persona). Sabiendo que nunca iba a contar con tantas facilidades para aterrizar en Suiza decidí no dejar escapar la oportunidad. De esto hace ahora cuatro años.

¿Cuál fue la logística de la salida? (Buscaste trabajo antes de ir, evaluaste gastos, contabas con ahorros, tenías contactos…)
En el caso de Suecia busqué trabajo con antelación, y concentré varias entrevistas en una semana antes de viajar a Estocolmo. Me hicieron dos ofertas, y tras aceptar una de ellas me dieron tres semanas para recoger mis cosas y trasladarme. Hay que contar con un cierto colchón de ahorros para los dos primeros meses, sobre todo teniendo en cuenta que en Suecia no se cobra a final de mes, sino al final de mes siguiente! Tuve la inmensa suerte de poder vivir el primer mes en casa de amigos, porque encontrar piso de alquiler en Estocolmo no es fácil. Pasaron seis semanas desde que perdí mi trabajo en Suecia hasta que aterricé en Suiza, parada logística en España incluida. En ese tiempo traduje mi dossier y lo envié a bastantes estudios, pero al principio no recibí respuestas afirmativas. Yo tenía mi billete de avión y confiaba en que una vez allí la búsqueda sería más fácil. Y así fue, al día siguiente de llegar me llamaron para una entrevista, la sintonía fue inmediata y comencé dos semanas más tarde. No obstante, si contaba con unos ahorros para afrontar gastos si la búsqueda se prolongaba varias semanas. 

¿Cómo fueron los inicios? Las principales facilidades y problemas que te encontraste al llegar.
Respecto a Suiza ya he comentado la gran ayuda que supuso contar con una compañera de piso sueca y arquitecta. Le estoy muy agradecida por lo que hizo por mí. Suiza supuso un desafío muy grande en comparación con Suecia.
 La mayor dificultad fue, y sigue siendo, el idioma. Yo ya dominaba el alemán en el momento de llegar, pero en la Suiza alemana se habla un dialecto muy fuerte, que poco se parece al alemán estándar. Desde el principio casi todo el mundo me habló sin rodeos en dialecto y tardé un poco en empezar a entenderlo. En las reuniones me perdía o no estaba segura de lo que se estaba diciendo. Hoy lo entiendo bastante bien, aunque si me dan a elegir prefiero que me hablen en alemán estándar. 
Otra dificultad inicial fue adaptarme al sistema operativo Mac y utilizar Vectorworks como programa de dibujo, pero solo es cuestión de echarle algo de horas al principio. Y si, el nivel de exigencia es mucho más alto que en Suecia, de lo cual me alegro pues he podido aprender mucho. Son mucho más perfeccionistas en cuanto a la calidad de proyecto y las soluciones constructivas. Nadie se pone a tu lado a explicarte cómo construyen allí, toca estudiarse normativa y publicaciones por cuenta propia, ir en tu tiempo libre a ver obras... 

Cuéntanos a qué te estás dedicando allí ¿Cuánto tiempo llevas viviendo en Suiza?
En los cuatro años que llevo aquí no he cambiado de puesto de trabajo, debido sobre todo a que el ambiente es bueno, y siendo un estudio pequeño hay más posibilidades de hacer de todo, desde algún concurso a dirección de proyectos, pasando por alguna reforma o rehabilitación, hacer presupuestos… Siempre te enfrentas a retos nuevos en los que aprender. En estudios muy grandes hay departamentos especializados en una cosa u otra, con arquitectos que hacen solo concursos, o solo proyectos de ejecución, o sólo dirección de obra etc. 

¿Notas mucha diferencia entre la forma de proyectar en España y la de Suiza?
A nivel de proyectos la calidad me parece en general elevada. Son muy perfeccionistas y a la vez les cuesta tomar decisiones, veo mucho tiempo invertido en estudiar distintas alternativas, elaborar maquetas conceptuales y discutir ideas dentro de un equipo. Al menos en mi estudio, las jerarquías son muy planas y puedo expresar mi desacuerdo con una idea o proponer alternativas, los jefes se muestran (en general) bastante receptivos. La colaboración entre arquitectos e ingenieros es obligatoria, ya que el arquitecto no tiene competencias para proyectar estructuras o instalaciones, pero tiene la obligación de coordinar y por tanto debe “entender” el contenido de los proyectos correspondientes y corregirlos antes de dar su visto bueno. El arquitecto dialoga con los ingenieros desde los primeros esbozos de un proyecto; a mí personalmente este diálogo me parece muy constructivo, ya que la experiencia que aporta cada uno de los proyectistas permite fijar muy rápidamente que solución estructural y que sistema de instalaciones son más eficientes. Gracias a mi formación es España, procuro proyectar sabiendo cómo va a funcionar la estructura o por donde van a ir las instalaciones más o menos; y suele aproximarse bastante a lo que después calculan los ingenieros. El proyecto de ejecución se dibuja (y se realiza!) con una precisión pasmosa y sin dejar ningún detalle al azar. Se aprende muchísimo de construcción: a resolver detalles constructivos minimizando puentes térmicos, a resolver el aislamiento acústico de modo impecable, a adaptar el detalle al proceso constructivo en obra. Aquí fabricantes y empresas son muy profesionales, se muestran siempre dispuestos a resolver dudas o desarrollar soluciones conjuntamente con los arquitectos. 
¿Te consideras bien remunerada?
Si, en la línea de lo habitual para los arquitectos en Suiza con experiencia comparable, que por otro lado es bastante inferior al rango salarial de otros titulados universitarios (ingenierías o medicina). El nivel de precios se “come” buena parte de la diferencia salarial respecto a España. Los primeros meses mi salario estuvo a medio camino entre un sueldo de prácticas y uno de recién titulado.

¿Qué grandes diferencias encuentras en la forma de vida (estilo de vida, costumbres…) con respecto a España?
La ética protestante en el trabajo está muy presente. En general trabajan mucho, con pocas pausas, pocos días de vacaciones, pocos festivos; pero el ambiente laboral en general es bueno, no existe el presencialismo, las jerarquías son muy planas y priman la confianza y el respeto mutuos. Es una sociedad que premia la iniciativa y la responsabilidad individual. Los suizos suelen ser muy, muy deportistas y amantes de actividades al aire libre, incluso a edades avanzadas; en parte motivado por el mismo espíritu de superación personal que rige la vida laboral. Es una sociedad muy organizada, con tendencia a planificar y reglamentar de una manera muy rígida cualquier aspecto de la vida diaria. Políticamente son marcadamente conservadores; quizás por disfrutar de un bienestar elevado, existe un temor latente a perder el status quo, lo que frena cualquier propuesta de cambio o reforma radical. Ese temor a lo nuevo o lo diferente puede que sea el motivo por el cual se describe al país como racista. Personalmente no he tenido problemas en este sentido, en todo caso distanciamiento sí. Cuentan con una cultura financiera y empresarial muy arraigada (esto ya se sabe), que en ocasiones les lleva a ignorar cualquier valor que no sea monetario. Creo que en Suiza la cohesión social es muy fuerte. Por un lado entre trabajadores y empresas, que se ven ambos tirando del mismo carro y no unos como víctimas de los otros. Por otro lado entre generaciones, como demuestra la extensión de la formación dual. Hay un compromiso real por parte de las empresas por dar oportunidades a los jóvenes (en nuestro estudio contamos con 1­2 aprendices de delineante). Mientras, en España se trata a los treintañeros como a adolescentes.
 
Conoces/Hay muchos españoles por tu zona?
Sí, hay muchos españoles y extranjeros en general (sobre el 20-­30% de la población), con marcada tendencia a asentarse en ciudades “grandes”. 

¿Nos recomendarías algún medio, para encontrar trabajo allí, desde España?
La página web swiss-architects.com; presentarse directamente a entregar un portafolio creo que no se ve muy bien, al menos sin llamar previamente por teléfono. Que nadie espere que le vayan a ofrecer un trabajo sin haber hecho una entrevista presencial, si se envía un CV hay que estar dispuestos a venir a hacer la entrevista, que de por sí no garantiza nada. Es fundamental tener un colchón económico para sobrevivir aquí digamos un par de semanas, con un coste de vida 2­3 veces más alto que el de España. Coméntanos algo sobre el país que crees pudiera ser de interés para nuestros lectores.

¿Alguna idea para los que están pensando en irse?
El idioma del cantón correspondiente es muy importante, solo con ingles no se llega muy lejos ni en la profesión ni en el día a día. Que sean conscientes de que aun siendo un país rico y los sueldos son altos, se van a encontrar con que solo algunos viven muy bien, el resto tienen un estilo de vida muy normalito. Suiza es un buen punto de partida desde el cual hacer excursiones a Alemania, Francia, Italia o Austria, las conexiones con tren son muy buenas. Dentro del país hay destinos muy interesantes sea para ver arquitectura o disfrutar de la naturaleza, deportes de montaña, etc. (eso sí, los precios no son populares, digamos). 

¿Qué le recomendarías a alguien que acaba de acabar la carrera y se plantee qué hacer? ¿Qué le dirías a un arquitecto/aparejador que no encuentra trabajo en España?
A mí me parece recomendable buscar experiencias laborales en el extranjero, independientemente de las oportunidades que ofrezca España o no. Antes de la crisis yo ya tenía claro que quería vivir y trabajar en otros países, aprender idiomas… Por otro lado, cada uno tiene que evaluar cómo le afecta estar lejos de su familia, amigos y costumbres, y si realizarse como profesional es una compensación suficiente a sacrificar estos vínculos. 

¿Cómo ves el futuro de los arquitectos y de la arquitectura a nivel nacional e internacional?
La figura del arquitecto que asume la responsabilidad de todas las partes de un proyecto, tal y como conocemos en España, es un modelo en extinción. La realidad irá por la especialización y el trabajo en equipos multidisciplinares. La arquitectura debe recuperar su vertiente social, aportar propuestas que respondan a las necesidades de los ciudadanos y hacer hincapié en su valor cultural. En España creo que queda mucho por hacer en terrenos como la rehabilitación, el ahorro energético o regenerar nuestras ciudades. Por otro lado, la marca “arquitectura española” tiene un potencial de internacionalización enorme, que deberíamos explotar mucho más. 

¿Te arrepientes de haber tomado la decisión de irte? ¿Preferirías haberte ido a otro país/ quedarte en España..? ¿Tienes fecha de vuelta?
No, en ningún momento me he arrepentido, he acumulado experiencias muy valiosas, y conocido a personas que me han inspirado en diversos ámbitos. Por motivos familiares vuelvo a España dentro de un año. Si será una vuelta permanente o no… la vida da muchas vueltas.
***

Queremos agradecer personalmente a Carolina que se prestase voluntaria a colaborar desinteresadamente con nosotros en este espacio, esperamos que su experiencia ayude a los arquitectos que están pensando marchar a Suiza o Suecia.

Si eres arquitecto o aparejador, estás trabajando en el extranjero y quieres contar tu experiencia, ponte en contacto con nosotros y te haremos una entrevista. Tu experiencia será de gran ayuda a muchos compañeros. Y nosotros te lo agradeceremos enormemente.

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Por Carlos Moreno.

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