La mantelería y su importancia en restauración y hostelería

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Lanzarse a la aventura de abrir un restaurante, un bar o un establecimiento hotelero implica no dejar nada a la improvisación. Si nos centramos en la cuestión gastronómica, en el sector de la restauración y la hostelería, no cabe duda de que los fogones, es decir, la comida que se sirve, así como la sala, son elementos a cuidar e impulsar, intentando por encima de todo que los clientes se lleven una buena sensación del negocio.

Esta buena sensación puede traducirse posteriormente en mayor relevancia mediática, recomendaciones, nuevas visitas y, en definitiva, ganancia de clientes. Cualquier negocio que se fundamenta en el servicio hacia los clientes debe hacer todo lo posible por cuidar a esos clientes, que son su bien más preciado, lo que le va a permitir seguir operando como negocio y generar beneficios.

Es importante no olvidar que cuando los clientes visitan un bar, un restaurante o un hotel, más allá de hacerlo por compromisos laborales, lo hacen abandonando su hogar y esperando disfrutar de un momento o una ocasión especial. Entre las numerosas opciones disponibles, han apostado por nosotros, lo que obliga a ofrecerles todas las facilidades para que pasen un buen rato y se sientan satisfechos con el trato ofrecido.


Cuidar todos los detalles para conseguir su aceptación

El hecho de que nos elijan a nosotros debe ser premiado a través de detalles. En este sentido, un establecimiento de comidas o de alojamiento en el que los trabajadores vayan uniformados y en el que la decoración se cuide hasta el máximo detalle influye de manera determinante en que los clientes repitan o no tras una primera experiencia.

Dentro de la decoración merece la pena hacer un hueco a un capítulo, el de la mantelería. Los manteles llevan acompañando a las casas de comida desde tiempos inmemoriales y puede ser un signo de distinción.

Es evidente que la personalidad a un establecimiento de hostelería se la da, precisamente, la oferta gastronómica, pero una buena mantelería ayuda a trasladar a los clientes un interés por cuidar no solo el local sino la experiencia de los propios clientes en el local.

La mantelería y el textil en la hostelería

A través de la mantelería, al igual que con la vajilla y la cubertería, la decoración o el mobiliario, se traslada la imagen del proyecto empresarial, y por lo tanto, debe responder a la concepción primigenia del mismo.

En la actualidad, son cada vez más chefs los que deciden periódicamente darle un cambio a sus propuestas gastronómicas. En estas modificaciones no solo entran nuevas recetas, sino que también se incluyen cambios en la mantelería, porque comer es una experiencia integral, en la que participan todos los sentidos.

De este modo, cuando muchos profesionales quieren hacer modificaciones en el menú por el cambio de temporada de alimentos o cuando quieren mostrar que hay un cambio de rumbo hacia un proyecto distinto, apuestan por alterar su estética, comenzando por la mantelería y siguiendo por la cubertería, el centro de mesa, la estética de los camareros e incluso el resto del local por completo.

Este motivo, entre otros, explica la variedad de manteles para hostelería de Itexa . Los cambios en la decoración de locales gastronómicos ocurren con menor frecuencia en el tiempo, pero algunos profesionales del sector, como por ejemplo las empresas de catering, sí están obligadas a contar con mantelería, vajilla, cubertería, centros de mesa y decoración muy variable, para adaptarse así a los diferentes eventos en los que participan.

Transmitir emociones y sensaciones a través del equipamiento

La mantelería en hostelería no dejar de ser parte del equipamiento de esos negocios. El textil para hosteleria es importante porque es capaz de influir en el estado de ánimo. Los sociólogos afirman que en función de los colores, las cenefas, las impresiones o los bordados se puede generar una mayor aceptación entre el público.

Si a esto se suma el resto de la puesta en escena del restaurante, se puede conseguir que los comensales se sientan de una manera u otra ante la propuesta gastronómica que se les ofrece. Comer es mucho más que ingerir alimentos, es una experiencia en la que participan todos los sentidos, y en cualquier restaurante que se precie y quiera recibir el agrado de los clientes, todo debe estar regido por un hilo conductor siempre presente.

Ante esta realidad, parece evidente que la elección de una mantelería adecuada para un proyecto gastronómico o de restauración, incluyendo los cambios paulatinos de esta por temporadas, menús o celebraciones especiales como ocurre con las empresas de catering, debe ocupar un lugar importante en el tiempo dedicado a la decoración del local.

Los manteles son el vestido de las mesas y en ellas se pasa el mayor tiempo durante la estancia en el restaurante. Una experiencia positiva con este elemento ayuda a que la experiencia íntegra sea, a su vez más positiva.

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